El museo La Caribeña, que abrió sus puertas en Puerto Barrios, Izabal, en el 2009, frente al parque Reyna Barrios, muestra una serie de piezas de tecnología de la década de 1930 a 1970, con el fin de mostrar parte del proceso técnico de esa época a las nuevas generaciones del departamento.
EDWIN PERDOMO Y WáLTER SACTIC
Encargados de la exposición explican que el proyecto inició como un pasatiempo familiar, pero luego acordaron abrir la muestra al público con el objetivo de mostrar a los niños, adolescentes y jóvenes los aparatos que fueron usados por varias generaciones para el entretenimiento, comunicación y las actividades económicas de comercios y familias.
Tecnología diversa
Los visitantes pueden apreciar máquinas de escribir fabricadas en 1940, las cuales fueron parte del inventario de una empresa naviera del lugar; una cámara fotográfica de estudio, fabricada por un mexicano en 1940, y una profesional, que data de 1930. En el lugar también se pueden apreciar calculadoras, fotografías, teléfonos, planchas, guitarras, televisores y rockolas.
Gerber Roldán, propietario del museo, indica que el recinto cuenta con más de cien objetos que él consiguió en Izabal.
El ingreso en las instalaciones es gratuito, pues sostienen el espacio cultural con recursos obtenidos de ventas de alimentos.
“La idea de nosotros es que los guatemaltecos conozcan parte de lo que fue la historia económica de nuestro puerto, y por eso es que pueden acercarse sin pagar el ingreso”, añade Roldán.
Sitio del recuerdo
El administrador del museo asegura que el espacio cultural ha motivado sentimientos encontrados en los visitantes, ya que los niños quedan sorprendidos con las herramientas tecnológicas que fueron utilizadas por sus padres y abuelos, mientras que los ancianos suspiran al ver las piezas de su juventud, ya que en un momento fueron su medio de entretenimiento, trabajo o de transporte.
Blanca de Monroy, vecina de Puerto Barrios, valora el trabajo de la familia que instaló el museo, pero recomienda que el Estado debe ser el responsable de impulsar y promocionar estos sitios, que son valiosos para la educación y promoción de la cultura.
“Me parece bien que estén ilustrando nuestra historia, pero hay que crear una campaña de promoción para que los maestros traigan a los estudiantes”, recomendó Monroy.
A pesar del corto período desde que fue abierta al público, la galería se ha convertido en un referente para turistas nacionales y extranjeros.
El turista Dony Stewart indica que una de sus pasiones es apreciar las piezas antiguas, pues de ellas enriquece su conocimiento sobre artículos de colección.
La proyección de los responsables de la exhibición es ampliar el inventario, por lo que esperan recibir apoyo de entidades como el Ministerio de Cultura y Deportes, ya que es un proyecto que podría ser un centro didáctico para estudiantes.
Turistas nacionales y extranjeros pueden visitar el establecimiento, el cual está abierto de lunes a domingo, de 8 a 20 horas.