Monterrey.- Ricky Martin es música, alma y sexo; las tres cosas al mismo tiempo. Así los pudieron atestiguar más de 9 mil 500 seguidores del boricua en el primero de sus tres conciertos en la Sultana del Norte.
La Arena Monterrey fue el escenario donde el sábado se respiró libertad e igualdad, pues bajo esta idea, el cantante ofreció un concierto para no olvidar.
Todo comenzó en punto de las 21:00 horas con una pantalla gigante en la que se proyectó un video donde el cantante aparecía encadenado. Pero esto sólo fue el preámbulo de la liberación que le seguiría, porque inmediatamente la pantalla cayó y él ya estaba listo para comenzar un viaje frenético a través de su música. Ricky Martin es un abierto homosexual, por ello, el concepto de libertad es el que rige esta gira.
Monterrey estaba que ardía, pero eso no le importó al boricua de 39 años, porque llegó a ponerle más calor a la noche. Sobre el segundo nivel de una imponente estructura metálica comenzó a cantar “Será Será”. Este tema forma parte de su más reciente producción discográfica “Música+Alma+Sexo” (MAS), título homónimo de esta gira con la cual visitó las ciudades de México, Guadalajara y León, y ahora Monterrey con tres presentaciones; hoy será el último día.
“¿Qué pasó, Monterrey?”, fue lo primero que dijo. “Esto va dedicado a todo el que se siente desigual, marginado, condenado…. Monterrey, vuela y sé libre; no tengas miedo. Atrévete”.
El segundo tema de la noche fue “Dime que Me Quieres”, para luego llegar a uno de los momentos que más se quedarán en la mente de los seguidores de Ricky, pues “It’s All Right” la interpretó con el pecho desnudo, lo que provocó que miles de gritos inundaran el recinto. “Que se sienta el calor”, dijo.
Luego cantó “Qué Día es Hoy”, un tema que bailó libre de tabúes, pues fue una danza llena de sensualidad donde él y sus bailarines tocaban sus cuerpos. “Vuelve” fue una de las más coreadas, pues se trata de una de las baladas más conocidas del boricua.
Cambió en más de cuatro ocasiones de vestuario, pero nunca varió del negro y blanco característicos de la prestigiosa casa de modas Armani, que se encargó de diseñar y confeccionar los atuendos para esta gira.
“Buenas noches, Monterrey, ¿cómo estás? Estoy de vuelta a esta maravillosa tierra y con este aplauso tan adictivo que ustedes me dan siempre. Les voy a dejar mi alma en el escenario”, y, sin duda, las palabras del cantante se hicieron realidad.
Otro video fue proyectado. En él, uno de sus bailarines relató su infancia y el rechazo de su padre por ser gay y hacer lo que más le gusta: bailar.
Pero después de eso, todo fue fiesta. “Livin’ la Vida Loca” hizo que todo mundo se pusiera de pie. Era imperdonable no hacerle caso al cuerpo y comenzar a moverse con uno de los temas más conocidos de Ricky. Siguieron “She Bangs” y “Shake Your Bon Bon”, que bailó acompañado y con corografías candentes. Las siguientes piezas fueron “Loaded”, “Basta Ya”, “María” y “Tu Recuerdo”.
Un momento fue para el pasado, con canciones del inicio de la carrera de Martin en la música. Por ello interpretó un potpurrí con “Fuego”, “Te Extraño” y “El Amor de Mi Vida”, para pronto volver al presente con “Frío” y “I am/ I Don’t Care”.
El dance reinó con “MAS”, pero luego fue dominado por los ritmos latinos de “Lola Lola”, “La Bomba” y “Pégate”, para llegar a uno de los instantes más carnavalescos de la noche con “La Copa de la Vida”, con la que se despidió, pero el público quería más y más, y Ricky volvió para interpretar “Lo Mejor de Mi Vida Eres Tú”, que cantó sentado en una silla. Con esto terminó el viaje de más de dos horas, que los regios nunca olvidarán.