Ayer
por la tarde varias escuadras de gendarmes salieron a controlar y
cerrar los boliches situados entre la calle Itatines y la avenida
Cañoto, muy cerca de la ex terminal, donde en los últimos meses no
dejaron vivir en paz a los vecinos y comerciantes debido a los ruidos
estridentes originados en las rockolas.
Luego de media hora de operativo lograron cerrar dos bares que
funcionaban las 24 horas y se les decomisó los equipos de música, mesas
y sillas. “Apoyo este control como parte del ordenamiento de La
Ramada”, dijo Róger Lavardens, dirigente gremial.