León, Gto.- En menos de un mes se registró un nuevo fraude a un negocio de renta de sillas y mesas para fiestas.
María Ángeles Ramírez Mendoza, denunció ante autoridades del Ministerio Público que le fueron robados 15 mesas, 150 sillas, 15 manteles y un juego inflable de Bob Esponja, luego de que un hombre acudiera a su negocio a “rentar” dichos objetos.
La señora declaró que el viernes pasado, alrededor de las 5:50 de la tarde, un hombre, acudió a su negocio ubicado en la colonia Jardines de San Sebastián para pedirle un presupuesto de la renta de material para llevar a cabo una fiesta.
Ramírez Mendoza relata que después de decirle el costo el hombre dijo que le confirmaría una hora más tarde por lo que la propietaria pidió a su hijo Rubén Darío de 25 años que acomodara los objetos requeridos por si acaso el cliente se decidía a realizar la renta del material.
Una hora después el interesado llamó para confirmar y pedirle que trasladaran el material a la Granja El Colorín, ubicada en la colonia Alfaro.
Por esto, el joven Rubén Darío salió del negocio acompañado de un ayudante pero al llegar al lugar indicado su vehículo se averió.
Minutos después el supuesto cliente llegó al lugar a bordo de una camioneta y ayudó a los jóvenes a reparar el vehículo y les pidió que cambiaran los artículos de un vehículo a otro para que ellos pudiesen regresar.
Los jóvenes accedieron y recibieron el pago de 600 pesos, además de una identificación con el nombre de Juan Manuel Cervantes Hurtado, pero las autoridades aún no confirman que esta corresponda al perpetrador del fraude.
Al día siguiente, cuando los muchachos regresaron al lugar el vigilante de la Granja El Colorín les indicó que ahí nunca se llevó a cabo alguna fiesta o reunión y que desconocía al señor Juan Manuel Cervantes.
Por esto preguntaron a los vecinos de los alrededores pero no dieron con el paradero del hombre.
Las autoridades señalan que durante el año pasado se registraron al menos tres casos similares, en los que los dueños de los negocios llevan a salones de fiesta, granjas o bodegas “adornadas para fiesta” sillas, mesas, rockolas o juegos inflables que se rentan y al regresar al lugar ya no encuentran a nadie y dichas celebraciones nunca se llevaron a cabo.



