Contrariamente a lo que muchos piensan, los juegos de azar sí se resienten de la crisis económica. Han frenado la cuantía de sus apuestas, según ha
detectado la gran mayoría de las administraciones de lotería, salas de
juegos y casa de apuestas de la Isla. La receta de los ciudadanos ante
la incertidumbre que provoca la inestabilidad económica y laboral es la
contención. Más vale pájaro en mano que ciento volando, parecen
decirse, a tenor de un descenso que, sin ser muy acusado, ronda el 10% respecto a las previsiones.